El Santa María de ayer ...La Estación Climatérica y el Hospital Colonia por Norberto E. HUBER Diciembre de 2000 ISBN: 987-9357-29-9 V.bialetnstemp Comentario Periodístico Editorial Copiar, Ituzaingó 494,Cba,425-8198 Presentación (Version para www.elsantamariadeayer.com.ar 2Jul2001) SUMARIO 1 La Institución Social 1.1 Salud Física 1.2 Salud Mental 2 TISIS en el siglo XIX 3 Estratégica Ubicación 4 Personajes Precursores: Gache, Rawson, Tornú, Penna, Muñiz 5 La Estación Climatérica del Dr. Fermín Rodríguez 6 Los 2 Pabellones construidos entre 1899 y 1900 7 El Sanatorio Nacional de Tuberculosos Santa María 8 Los 13 Pabellones construidos entre 1915 y 1918 9 Los Primeros años del Sanatorio Nacional de Tuberculosos 9.1 Hombre, Feliz, y Agradecido: don Armando Droz 10 El Municipio de Santa María de Punilla 11 Moradores de las Tierras 11.1 Flora y Fauna 11.2 Los Aborígenes Comechingones 11.3 La Merced a Luis Abreu de Albornoz 11.4 La Estancia del Ing. Carlos A. Casaffousth 11.5 Predio del Sanatorio Santa María 12 Reglamento de Internados en el Sanatorio Nacional 13 Referencias Bibliográficas y Documentales
Consultas Gratuitas y Adquisiciones
Norberto E. HUBER 
Nació el 1 de Diciembre
de 1950 en Esperanza, Provincia de Santa Fé, 1ra Colonia
Agrícola Argentina.
Maestro Normal Nacional y egresado de la Universidad Tecnológica
Nacional como Analista de Sistemas de Información, viene
desarrollando tareas de Investigación Histórica en el valle de
Punilla.
Huber focaliza sus acciones en aspectos fundacionales de la
región, tales como la construcción del Dique San Roque, el
Sanatorio Santa María, la vida y Obra del Dr. Juan Bialet
Massé, y en general, aspectos que marcaron el perfil de las
poblaciones gestadas a fin del siglo XIX y principios del XX en
el Sur de Punilla.
Reside desde hace una década en una pintoresca cabaña en el
pueblo paisaje de Bialet Massé, nutriéndose del perfil
turístico de las poblaciones del valle; y, sumándose a las
acciones de desarrollo humano sustentable, propone rescatar el
Patrimonio Histórico y Natural Regional, facilitando su efectivo
acceso a través de circuitos turísticos culturales y
educativos.
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Presentaron un
libro sobre el Hospital Colonia Santa María
Publicación
de: La Voz del Interior, 19 de diciembre de 2000, Regionales.
Corresponsal:
José Hernández
Santa
María de Punilla.
El
investigador de historia Norberto Huber presentó recientemente
su libro titulado: El Santa María de ayer, La Estación
Climatérica y el Hospital Colonia, en el marco de los estudios
que viene desarrollando sobre la región centro-norte del
departamento Punilla.
Hasta el momento, Huber ha centralizado sus investigaciones en
las localidades de Bialet Massé, Santa María de Punilla y
Cosquín, a su decir "focalizando
en la importancia de la historia en el desarrollo
turístico-cultural". Además, enfatizando que "esa es la raíz de las comunidades y sus
factores de progreso".
Recopilador
Su tarea de
recopilador e impulsor de la difusión de la vida y obra de Juan
Bialet Massé, en la vecina localidad homónima, lo ha llevado a
acumular un importante archivo documental y fotográfico, único
sobre el pionero de las cales hidráulicas en el país.
Incluso, con gran ímpetu, Norberto Huber lleva adelante en estos
momentos las tareas de reconstrucción de las instalaciones de la
fábrica "La Primera Argentina", aledañas al horno
ubicado sobre la ruta nacional 38.
En esta oportunidad, ante el centenario del Hospital Colonia
Santa María, Huber ha buceado sobre la originaria Estación
Climatérica fundada en 1900, sacando a la luz la historia oculta
del mayor establecimiento sanitario de Latinoamérica, que estaba
abocado al tratamiento de una enfermedad que trajo muchos
problemas en su época: la tuberculosis.
De esta forma, y en base a sus objetivos, plantea que "tanto el dique San Roque como el Hospital
Colonia son los dos hitos de Punilla", los que acentúan su
injerencia especialmente sobre el desarrollo de las localidades
de Bialet Massé, Cosquín y la propia Santa María de Punilla.
Cronológicamente relata los orígenes de este hospital de Santa
María, hoy dedicado exclusivamente al tratamiento de enfermos
mentales, además de los pacientes con problemas de alcoholismo y
drogadependientes.
No faltan las anécdotas sobre los afectados por el "Mal de
Chopin" o la "Dama de las Camelias", como solía
identificarse a la tisis, relatados con una especial sensibilidad
y rigor histórico.
De esta forma, desfilan en la obra de este investigador
histórico tanto los médicos pioneros en combatir el flagelo de
la tuberculosis, como los propios enfermos y empleados del lugar,
además de las especiales reglamentaciones internas de seguridad,
propias de la época y del mal que se trataba con escasos medios:
buen clima, reposo y adecuada alimentación.
Ciudad
aislada
El
investigador no omitió en sus relatos describir meticulosamente
tanto el desarrollo edilicio del hospital, como los elementos que
se contaban para autoabastecer a esta ciudad aislada, sin dejar
de contar en ese relato los orígenes de Santa María de Punilla.
En definitiva, Norberto Huber, con su libro, logra cubrir un
bache inexplicable en la gran mayoría de las localidades
serranas, cual es desconocer su propia historia que marca la
actual idiosincrasia de sus comunidades.
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Presentación: El Santa María de ayer ...
La Estación Climatérica y el Hospital Colonia El "Hospital Colonia Santa María" cumple este año 2000 un siglo de actividad ininterrumpida en el campo de la Salud Social, correspondiéndole un merecido sitial como institución rectora en los ámbitos Provincial, Nacional y Latinoamericano. La historia que rescata este volumen trata de plasmar en palabras y fotografías sus primeros momentos, cuando le correspondió participar protagónicamente en la lucha contra el flagelo de la, aunque poéticamente apodada, "Mal de Chopín" y "Dama de las Camelias", tan expandida y temida Tuberculosis. Un pueblo, Santa María de Punilla, surgió y acompañó orgullosamente aquellos primeros pasos del Hospital y, al igual que sus vecinos Cosquín y Bialet Massé, apoyó firmemente el cumplimiento de la misión que la historia asignó a tan Excelente Clima y Geografía
1 - La
Institución Social
Durante su primer siglo de vida, el Hospital Santa María de
Punilla cumplió siempre la misión de institución social.
El 7 de Diciembre de 2000, conmemorando dicho paso por la
historia, la institución decidió recordar este fecundo siglo,
lo cual se cumplió con diversas actividades que se desarrollaron
en su predio, con la presencia de autoridades, vecinos y
empleados, y, fundamentalmente, beneficiarios y antiguos
pacientes de la institución, que son los que le dieron origen y
motivo de existencia a través de este siglo transcurrido.
Originalmente dedicada a la Salud Física y luego a la Salud
Mental, desde los últimos años también dedica sus predios a
actividades Científicas, donde la Agencia Córdoba Ciencia
dirige el accionar del CEPROCOR, y actividades Turísticas en la
Colonia de Vacaciones dirigida por la Agencia Córdoba Turismo
1.1 - Salud
Física
En 1900 se inauguró la por entonces denominada "Estación
Climatérica Santa María" ubicada en el Valle de Punilla de
las Sierras de Córdoba. Su propietario, el médico tisiólogo
Fermín Rodríguez, reconociendo en las bondades del clima a un
indispensable factor en la salud y recuperación de los enfermos
pulmonares, había obtenido el apoyo financiero del Gobierno
Nacional para instalar un Centro Sanatorial para un centenar de
tuberculosos, ampliándose con el correr de los años la cantidad
de hospitalizados a mas de un millar, ya bajo la órbita del
Estado.
Durante todo el siglo XX el lugar fue utilizado como institución
sanitaria de carácter eminentemente social, para lo cual fueron
produciéndose ampliaciones y refuncionalizaciones, pero siempre
conservó su objetivo sanitario social. Originalmente privado, en
1910 fue traspasado al Estado Nacional y en 1981 al Estado
Provincial. Destinado en su origen y hasta el advenimiento de los
efectivos antibióticos a la Salud Pulmonar, hacia 1968 rotó su
objetivo hacia la Salud Mental.
1.2 - Salud
Mental
En 1968, la Nación decide cambiar la misión de la institución
Hospital Santa María reencauzándola hacia otro objetivo, pero
continuando su misión dentro del campo de la Salud Social. Su
nueva misión: Salud Mental. La institución existente en la
región, en la localidad de Oliva, necesitaba ser apoyada por
otra institución que ya contara con infraestructura.....
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2 - TISIS en el
siglo XIX
Con el ánimo de valorar la importancia de las "Enfermedades
Pulmonares" durante el siglo XIX, podemos citar los informes
estadísticos del Hospital San Roque durante el siglo XIX. Según
nos informa el Dr. Felix Garzón Maceda en su libro "La
Medicina en Córdoba", entre 1825 y 1833, por ejemplo, de
los 4.194 hombres asistidos en el Hospital fallecieron 246 y de
éstos, 30 figuran como enfermos de "Tisis, Enfermedad del
Pecho" . O sea, entre los internados en el Hospital San
Roque de Córdoba entre 1825 y 1833, 1 de cada 8 de los
fallecidos eran enfermos Tísicos. Consta que de los 246
fallecidos, 51 figuran "Sin Diagnóstico", 46 de
"Heridas", 14 de "Estómago", 13 de
"Puntada y Costado" y 10 de "Hidropesía",
entre otros.
A pesar de estos datos informados, por aquellos años preocupaba
mas la viruela, la difteria y el tifus, pero el Gobierno de
Córdoba, preocupado por la propagación de la tuberculosis toma
medidas al respecto solicitando un informe al Médico de Policía
sobre la contagiosidad de la tisis.
En 1831, el Dr. Francisco Martínez Doblas presenta al Gobierno
de Córdoba su informe sobre "Si
la tisis es o no contagiosa..." y "...que debía hacerse con las ropas y los
utensilios de uso de los que morían de tal enfermedad... ". El informe fue publicado
por la imprenta de la Universidad y "...divulgado por disposición del Gobierno, en
obsequio de la humanidad". El informe negaba las falsas y
arraigadas creencias de que la tisis no era contagiosa y de que
era un mal hereditario ("mal de familia"), y detallaba acertadamente
distintas formas de transmisión, asegurando que el contagio no
solo se producía por contacto directo con el afectado sino
también que " las
ropas, los utensilios de que usa, la atmósfera de su cuerpo a
distancia determinada, parecen suficientes...".
Analizando datos estadísticos mencionados por Felix Garzón
Maceda en su libro sobre la Historia de la Medicina en Córdoba
advertimos para los últimos años del siglo en Córdoba,
aproximadamente unos 200 fallecidos por tuberculosis por año en
una población de unos 70.000 personas (3 %), lo cual rondaba el
10% de la Mortalidad general. Con el comienzo del siglo, hacia
1915, momento de la ampliación de la primitiva Estación
Climatérica Santa María, dichos valores habían crecido un 50
%. Mientras la población de Córdoba había crecido al doble,
unas 140.000 personas, los fallecidos por toda causa habían
disminuido un 20% pero los que sucumbían ante el avance de la
tuberculosis habían crecido al triple, pasando del 3% de fines
de siglo a un 4,5% de la mortalidad general, representada por
más de 600 fallecidos por tuberculosis en Córdoba. La similar
situación estadística Nacional impulsó, a fines de siglo, su
apoyo financiero Nacional para la instalación del Sanatorio
Santa María para Tuberculosos por ley 3807 en 1899, la compra
por parte del Estado Nacional por ley 7517 en 1910 y su
ampliación en 1915, siempre con la idea de su utilización desde
todos los ámbitos de la República....
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3 - Estratégica
Ubicación
La ubicación del Hospital Colonia Santa María no es casual. Su
estratégico emplazamiento geográfico fue valorada desde antaño
como muy adecuada para la recuperación de afecciones pulmonares.
En 1881 Juan Schrivener, médico Inglés, publicó su
"Geografía Física y Meteorológica de los Andes de
Perú" en la Revista Médica-Quirúrgica de Buenos Aires,
donde, de entre interesantes observaciones efectuadas desde su
radicación en el país en 1825, menciona "...las montañas de Córdoba serían
igualmente ventajosas para los enfermos tísicos de Buenos Aires
como el valle de Jauja para los tísicos de Lima...El aire de las
montañas de Córdoba es tónico y vivificante...La marcha
progresiva y alarmante de la tisis tuberculosa debe preocupar la
atención de las Autoridades Públicas para la formación de un
Sanatorio para tísicos en las serranías de Córdoba...".
En 1882, el Dr. Oscar Doering, sabio Alemán miembro de la
Academia Nacional de Ciencias inaugurada por Sarmiento en 1871,
publicó su "Medición barométrica de alturas de la sierra
de Córdoba" y estudios sobre el clima de la Provincia de
Córdoba.
Durante 1883, el Dr. Susini, de reputado prestigio por entonces,
tal lo relevado y publicado por Efraín U. Bischoff en su libro
"Casos y Cosas del Viejo Cosquín" y donde menciona
como fuente el periódico "El Eco de Córdoba" del 26
de Julio de 1883, estuvo por Córdoba para "...estudiar las conveniencias que ofrecerá el
establecimiento balneario en Cosquín, punto de la sierra
frecuentado por los enfermos que vienen durante la estación del
verano del litoral..." y que expresando además que allí se
gozaba de "...una
temperatura agradable y el agua del río contiene zarza en
abundancia y otras sustancias medicinales...".
En 1887 el Dr. Enrique Tornú, tal nos recuerda también Efraín
U. Bischoff, publica su libro "Climatología médica de las
sierras de Córdoba" y posteriormente "La cura de
altitud en las sierras de Córdoba", donde exponía el
resultado de sus investigaciones sobre los beneficiosos efectos
de la región en el tratamiento y curación de los enfermos
pulmonares. Volvería, a finales de siglo, a publicar
periodísticamente insistiendo en apreciaciones sobre "las enfermedades que curaban los aires de
las sierras".
En 1889 el Dr.J.M.Astigueta propone la creación de un hospital
para tuberculosos en las montañas de Córdoba. El Dr. Felix
Garzón Maceda, valoriza su intervención destacando, que, tal lo
aseverado por el Dr. E. Coni, Astigueta fue el primero "...quien en su carácter de funcionario y desde
una posición administrativa formuló un proyecto de profilaxis
pública contra la tuberculosis a base de un Sanatorio donde se
aislasen y se curasen beneficiando del clima de nuestras
montañas"
.
Buenos Aires, tal lo expresado por Garzón Maceda, "experimentando las tristes consecuencias de
la propagación del Bacilus de Koch y de su nefasta obra,
realizada en el seno de los mas distinguidos núcleos de familias
diezmadas por el microbio culto, que gusta vivir en artesonados
palacios parasitando en la aristocracia sibarita, por muchas
causas predispuestas; tomó a seria preocupación el estudio del
problema".
En 1894, el Dr. Samuel Gache diseño un proyecto para tratamiento
de enfermos pulmonares en Córdoba, que presentó a nivel
nacional. Una Comisión que lo estudió recomendó erigir
hospitales en Buenos Aires y en Capilla del Monte, donde se
erigiría el "Sanatorio Nacional", pero no se
efectivizó....
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4 - Personajes
Precursores:
A sabiendas de que esta mención a destacados profesionales
médicos del siglo XIX va a ser injusta con todos los otros que
no menciono, igualmente debo hacerlo con un espíritu de rescate
histórico de las actuaciones de estos cinco médicos quienes,
por merecidas causas ya reconocidas por entonces, fueron elegidos
para brindar su nombre a cada uno de los pabellones para
enfermos. La fundación del Sanatorio Nacional no correspondió a
un hecho casual ni oportunístico, sino a una muy sustancialmente
causal, cual fue la difusión de la enfermedad y necesidad de su
tratamiento bajo el amparo de la cobertura social del Estado,
tema en el que estos 5 médicos influyeron decididamente con su
opinión y acción.
Francisco MUÑIZ (1795-1871).
Doctorado en Medicina, fue médico militar, distinguiéndose en
Ituzaingó, Cepeda, y la guerra con el Paraguay. Catedrático de
la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos
Aires en 1826, fue su Decano entre 1855 y 1856. A partir de 1827
realizó importantes investigaciones sobre vacunas naturales,
escarlatina, condiciones higiénicas, enfermedades de la mujer y
tocología. Paleontólogo y Naturalista, sus investigaciones le
merecieron ser consultado por sabios como Darwin, entre otros.
Uno de los fundadores de la Asociación de Amigos de la Historia
Natural. Miembro de la Academia de Medicina a partir de 1856.
Diputado, Senador y Convencional Bonaerense, fue electo Diputado
Nacional. Falleció víctima de su dedicación, atendiendo
víctimas de la Fiebre Amarilla.
Enrique TORNÚ (1865-1901).
Doctorado en Medicina,
realizó largas investigaciones sobre enfermedades y su cura en
las sierras de Córdoba. Su relación como sobrino del Presidente
Julio A. Roca lo llevó a participar en elevados niveles de
especialización sobre la tuberculosis. Publicó en 1887
"Climatología médica en las sierras de Córdoba" y
posteriormente "La cura en altitud en las sierras de
Córdoba". A fines de 1899 y principios de 1900, cuando el
Dr. Fermín Rodríguez estaba construyendo su Sanatorio y antes
de inaugurarlo, publicó diversos comentarios periodísticos
insistiendo en apreciaciones sobre las enfermedades que curaban
los aires de las sierras y ciertas características contagiosas
de la tuberculosis y legiones de microbios infectando el aire,
las aguas, los hoteles, trenes, ríos, llano, montaña, etc.,
etc., lo que afectó de allí en más el turismo de la región.
Fallece de la misma enfermedad que tanto había contribuido a
tratar, residiendo primero en el Hotel Mundial en Cosquín a
fines de 1899 y luego se dirige a los Alpes Suizos en Davos,
donde fallece.
Guillermo RAWSON (1821-1890).
Doctorado en Medicina, fue el primer alumno laureado de la
Facultad de Buenos Aires. En San Juan, su provincia natal, fue
legislador, luego también en el Congreso de la Confederación.
Mitre lo designó Ministro del Interior donde impulsó los
Ferrocarriles y la Colonización Inmigratoria. Pensador, Orador y
Periodista ágil y fecundo. Catedrático de la Facultad de
Medicina, participó en Comisiones de ayuda a las víctimas de
las epidemias y apoyó decididamente la creación de la Cruz Roja
Argentina.
Samuel GACHE (1850-1907).
Doctorado en Medicina, se distinguió como un gran Higienista y
especialista en Tuberculosis. Presidió el Círculo Médico
Argentino. Publicó varias obras y colaboró en varios diarios y
revistas del país y extranjero. Fundador de la Liga Argentina
contra la Tuberculosis y de la Cruz Roja Argentina, institución
de la que fue su primer Secretario.
José PENNA (1855-1929).
Doctorado en Medicina, fue uno de los grandes higienistas de la
argentina. Director de Asistencia Pública y Presidente del
Departamento Nacional de Higiene, durante su desempeño se
proyectaron los Hospitales Alvarez y Piñero, la Oficina de
Ingeniería Sanitaria, el Servicio Antivariólico y el Instituto
bacteriológico. Catedrático de la Facultad de Medicina,
integró y presidió la Academia de Medicina. Autor de numerosos
trabajos científicos, abogó en favor de la cremación. Diputado
Nacional entre 1910 y 1914, presentó proyectos en defensa de la
salud pública....
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5 - La "Estación
Climatérica Santa María" del Dr. Fermín Rodríguez
El Dr. Fermín Rodríguez -hijo-,
nacido el 20 de Agosto de 1871 en Buenos Aires, había cursado en
la Universidad de Buenos Aires su carrera de estudiante como
alumno destacado, especializándose inmediatamente en
tisiología, recibiéndose de médico Tisiólogo en 1897. Las
dificultades para tratar la enfermedad en la misma Ciudad de
Buenos Aires le llevan a coincidir, con otros innumerables
profesionales tisiólogos nacionales e internacionales, en la
necesidad de realizar los tratamientos en un medio ambiente mas
propicio, por lo que decide instalar una institución para el
tratamiento de enfermos pulmonares en las Sierras de Córdoba.
El 22 de Septiembre de 1899, el Congreso Nacional acordó otorgar
al Dr. Fermín Rodríguez un préstamo de "...250.000
pesos moneda nacional para favorecer la rápida construcción de
un Sanatorio para Tuberculosos, proyectado en la localidad de
Santa María, al sud del Valle de Cosquín (Sierras de Córdoba)...".
La misma Ley autorizaba al P.E. a sortear una lotería especial
para costear los gastos.
El 24 de Junio de 1900 fue inaugurada la "Estación
Climatérica".
Efraín U. Bischoff nos permite recordar en su ya mencionado
"Casos y Cosas del Viejo Cosquín", cuando "en
tren especial, salió de Córdoba un numeroso grupo de señoras y
caballeros. Cuando llegó a la altura del kilómetro 54 ....
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9.1 - Hombre, Feliz, y
Agradecido
Ojalá que, para este
caso, sea aplicable el dicho: "Para
muestra solo hace falta un botón", en
honor a los innumerables casos que me es imposible enumerar, y
cuyos personajes y descendientes sabrán disculpar.
don
Armando Droz:
Como no llamar don a ese descendiente Suizo-Francés ejemplo de
hombría, felicidad y agradecimiento, que ese domingo, esa
tardecita, me miraba a través de ese ventanal inmenso en esa
sencilla casa pero con ese inmensamente soleado ventanal,
alejando los Bacilos de Koch a diestra y siniestra, con el solo
hecho de su cristalina mirada, y abriendo la puerta luego de
escuchar mi solicitud de charlar un rato con el mas viejo de los
sobrevivientes santamarienses. Simplemente charlar sobre bueyes
perdidos, sus bueyes perdidos...
Recuerda don Armando Droz, con sus 96 años comenzados el 11 de
Agosto de 1904 cuando llegó aquel 4 de febrero de 1924 a
Cosquín desde su querido Lanús. Su primo Amado Leónidas Droz,
lo esperaba en la Estación de Tren y luego de fogosos abrazos lo
llevó, desandando camino, hasta el Sanatorio Nacional de
Tuberculosos de Santa María, donde logró internarlo gracias a
haber sido Secretario del anterior Director del nosocomio.
En 6 días el pronóstico de su médico de cabecera allá en
Lanús se confirmaba. Tuberculosis. Su hermanito había muerto
hacía poco de lo mismo allá en Lanús y el padre lo envió
inmediatamente con su primo ya que el pronóstico era bravo, muy
bravo. Y la sobrevida, escasa.
A pesar de su historia clínica, ni bien lo aceptaron como
interno pidió trabajo, y el médico le preguntó: " ¿
a que vino usted aquí, a curarse o a trabajar ? ".
y don Armando Droz le contestó: " Mire
Doctor, yo estuve viendo lo que se come aquí, y yo quiero
pagarlo ". Eran los tiempos del
Director Dr. Antonio Roballos. Su actividad honoraria lo llevó a
ser un competente mecánico bajo las órdenes del Jefe de la
Usina y Mecánica en el hospital.
Con el tiempo, ya recuperado, vivía en la boardilla del Rawson.
Cuando enfermo había estado en el Gache, pero cuando, ya
trabajando y bastante recuperado, había salido "de
licencia", al regresar el responsable del Gache no lo quiso
recibir, así que se fue a la boardilla del Rawson.
Su actividad como mecánico honorario se extendió hasta que
apareció una vacante e inmediatamente ocupó el puesto. Fue
entonces que formalizó su casamiento con Elisa, su amada Elisa.
"1000 mujeres no hacen lo que era 1
parte en 500 de ella" dice perdiendo
su vista en el recuerdo. "Ella venía
al hospital con su madre, que trabajaba como empleada en la casa
de uno de los doctores que vivían ahí, así la conocí....".
Vuelve a perderse su voz en el recuerdo de pasadas experiencias.
Fija su vista a través del vidrio de su amplia ventana que mira
al norte. Llegan dos chiquillas que golpean la puerta: " ¿
Quiere pan casero ?. Bueno, cuantas monedas cuesta. Dos... Bueno,
aquí tenés 2 pesos... No, no, son 1 con 50... Está bien, total
yo no lo voy a comer, a pesar de que es casero. Es para
regalarlo. ¿No tenés un papel, un papel blanco para envolverlo?
Al pan hay que presentarlo bien, y tiene que estar muy
limpio...yo no sé como no tienen papel para envolver el pan...
estas chicas...".
Don Armando Droz se vuelve a sentar y parece olvidar que el pan
ya no se envuelve en papeles blancos, ahora hay bolsitas de
plástico para todo.... pero él pide a gritos silenciosos
continuar con la mística aquella y vuelve a mirar la calle a
través del amplio ventanal de la casa que el mismo construyó
pedazo a pedazo, hasta el departamento de atrás de la casita.
"...con el departamento se podía hacer
un poquito mas...y me iba a servir para después...".
Ventanal pensado para que entrara sol. Mucho de ese sol que lo
curó. Creo que está mirando el presente pero ve el pasado. El
después ya está acá, es el ahora y cuando ve su vida realizada
derrocha orgullo: "Con Elisa tuvimos
dos hijas, hermosas hijas, ahora tengo nietos...una vive acá
atrás, en el departamento...vino por unos días...desde hace 8
años...".
Vuelve a callarse y de pronto mira hacia unas fotos, me pide que
vaya a verlas y señalando una poesía manuscrita en el centro
del abanico de fotos inmensamente llenas de recuerdos, aclara:
"Eso me lo escribió mi hija Irma
Beatriz, es poeta, está haciendo algo muy importante...ahí es
cuando llegué al hospital a internarme...en esa estamos con
Elisa cuando nos casamos... .... .... allá estamos todos: Elisa,
Coquita, la mayor, Irma, la menor, mi padre, cuando vino con mi
madrastra le pedí ese auto a un amigo mío para pasear...todos
me querían mucho...en esa estamos todos en la usina, yo soy el
que está en cuclillas... cuando Ángel Condota se retiró yo fui
el Jefe de mecánicos y tenía la usina a mi cargo...trabajé 36
años, y después...trabajé 36 años...".
Repitió el 36 muy pausado, como pensando que podría haber
trabajado estos 40 que pasaron desde su retiro. " !!!
Que bien que funcionaba el hospital !!!, todo estaba hecho una
joya...teníamos todo previsto y respuestos de todo...y los que
no teníamos los hacíamos nosotros mismos...teníamos torno y
todas las herramientas, así que nosotros hacíamos todo allí,
hasta hacíamos los aros de los pistones del motor de la
usina...usábamos unos caños de acero especial para eso...".
Como no creerle a don Groz si se le nota el placer en esos ojos
que siguen mirando el pasado, un pasado de una argentina..."
Teníamos respuesto para todo y los
guardábamos bien seguro en los compartimientos de la planta baja
del Solarium ": !!! Solarium !!! grito
yo y le muestro inmediatamente una foto ampliada que el devoraba
con los ojos a través de sus cataratas y recargando sus
recuerdos " ¿ Conoció este Solarium,
don Armando, lo conoció ? ". y fue
cuando pronunció la palabra maravillosa: "SI".
Y allí fue cuando lo increpé prontamente, como
responsabilizándolo del deterioro de, a mi gusto, el mas bonito
edificio luego de la Cocina, al menos en su diseño exterior.
"El Solario se usaba poco. Dos
muchachos tomaban sol a veces. También venían dos chicas que
siempre estaban juntas tomando sol. En esta foto no está la
tapia que estaba desde que me acuerdo.
A veces aparecían algunos cuando lo médicos les recetaban tomar
sol, venían a Cura de Sol, pero todos los pabellones tenían
galerías muy amplias y el Solario casi no se usaba, así que
nosotros, desde la Usina y la Herrería, usábamos los espacios
en la Planta Baja del Solario para guardar materiales, bien
cerrados...teníamos respuestos de todo...los que no teníamos
los hacíamos nosotros mismos...teníamos torno y todas las
herramientas, así que nosotros hacíamos todo allí, hasta
hacíamos los... era lindo el Solario, pero el mas lindo era el
Muñiz " Saltando de mi sillón le
pongo delante de los ojos otra de las preciadas
reproducciones"!!! El Muñiz !!!, aquí
esta el Muñiz, ¿ Cuando lo desaparecieron ? "
le increpo nuevamente como volviendo a responsabilizarlo por otra
joya faltante " el Muñiz lo desarmaron
cuando...¿cuando? lo desarmaron, cada uno que llegaba se creía
dueño y... el Muñiz era una joya, era ma.ra.vi.llo.so ...".
" ¿ Don Droz, cuando hicieron la
Estación ?, la estación de tren que está ahora, ¿desde cuando
está ? ". Me mira, piensa y responde
" No sé, cuando yo vine la estaban
haciendo, y después la ví hecha.Cuando yo vine la estación era
un vagón, Sí, era un vagón que estaba en una vía, y que era
la estación. estaba un poco mas hacia el norte, unos metros
hacia Cosquín, y de allí se bajaba al río donde estaba el
"pase" del río para ir hacia el hospital por un camino
que iba inclinado hacia donde está ahora la calle recta que va
hasta los pabellones, pero cuando yo llegué en el 1924 la
estación era un vagón..."
Don Armando Droz mira otra foto y afirma: " a
este no lo conozco, a este puente no lo conocí. Cuando yo
llegué cruzábamos por un "pase" del río. Había un
pase del río que a veces había que esperar a que bajaran un
poco las aguas para poder cruzar...estaban trabajando mucho en el
puente a unos metros al sur, donde está ahora...y quedaban los
restos de otro puente que había habido pero que yo no conocí ".
Y con toda mi pedanía de creer saberlo todo, o al menos bastante
le informé "Don Droz, usted llegó en
el 24 aquí, y la gran creciente del 31 de marzo de 1923 se
llevó el puente. También se llevó el del ferrocarril en Bialet
Massé y casi se lleva el de Cosquín, al que le hicieron los
pilares de cemento para reforzarlos, porque casi se lo lleva
también y quedó muy debilitado ".
Mirando otra foto, don Armando me informa contundentemente "
a este siempre lo vi igual, a pesar de las
crecientes y el tiempo, siempre estuvo igual ",
resumiendo un montón de tiempo empleado en lograr conocimientos
sobre si eran buenas las construcciones con Cal Hidráulica me
muestra la foto que le había yo puesto bajo sus ojos en donde se
ven los intactos pilares del puente que construyó en 1889 otro
don: Don Carlos A. Casaffousth.
Don Droz me dice que tengo muy buenas fotos, que voy a hacer con
ellas. Y que sé muchas cosas, y que voy a hacer con eso. Le
cuento que trato de mostrarlas, y de contarlas, que a veces
viendo ciertas imágenes uno recuerda cosas, y que imagina otras,
y cuando lee algo, a veces, muy a veces, uno se imagina que
estuvo allí, que sintió lo que los otros sintieron, como que lo
que pasó en esos lugares pueden recordarse y aprender algo de
ellos.Como cuando él mira sus fotos. Y como cuando lee la
poesía que le escribió su hija.
Cuando abro la puerta para retirarme, y lo hago, pasamos al lado
de sus fotos y la poesía de su hija y comienza a hablar de su
linda vida, que fué una buena vida, y larga, muy larga. Hace
algún chiste pero de pronto me afirma que tiene y tuvo una vida
feliz y reitera haber logrado su oportunidad. Su oportunidad de
vivir. Y de realizarse, y empieza a hablar de su familia, y de
cuantos son. Me acompaña afuera. don Droz comienza a hablar cada
vez mas fuerte. Abro la puerta del auto, me siento, enciendo el
auto, y don Droz sigue hablando, y cada vez mas fuerte. Ahora
necesito irme. Ahora necesito huir. Sique hablando don Armando
Droz, pero no habla, grita. El volumen de su voz y su tono son
normales. Pero grita. Grita su vida. Su vida no interrumpida.
Grita su oportunidad aprovechada de sobrevivir apoyándose en una
institución que lo ayudó a sobrevivir y a vivir. Que tenían
sus problemas y que el que llegaba a mandar se creía dueño pero
que el hospital funcionaba y que era maravilloso. Cierro la
puerta del auto. Cerrados están ya los estados benefectores. El
mundo es otro. Los valores cambiaron o que sé yó, pero las
cosas cambiaron y el mundo no se maneja tan fácil como para
hacer andar de vuelta ese dichoso estado benefactor. Don Droz
sigue gritando su esperanza de vida realizada. Grita su
agradecimiento a su felicidad de vivir y yo no sé que decir.
Calla cuando se acuerda de su Elisa y que ya no está con él
pero así es la vida. Y es bella, es linda, es maravillosa. Y me
lo dice. Me dice que su vida es hermosa y maravillosa. Y lo es.
Claro que lo es. Y me lo repite una y otra vez, como para que no
olvide ese lugar que el amó, tanto como su Elisa, tanto como su
trabajo, su dignificante trabajo. Tengo que irme prontamente. Tal
vez encuentre otro ex-paciente tuberculoso mucho mas viejo. Tal
vez otro mucho mas sabio. Tal vez otro que estuvo mas enfermo y
que curó mas rápido y mejor. Pero no me importa, a esta altura
no me importa nada. Ese otro que hoy no está en este relato
entenderá que no es fácil enfrentarse con los don Armando Droz
curados con ayuda de ese estado benefactor y sobrevivir en el
intento. No es fácil reponerse, y no me siento capacitado como
para enfrentarme a otro don Armando Droz y resultar abofeteado
por estos ejemplos de vida, hombría de bien, felicidad y
agradecimiento a las instituciones como el Hospital Santa María
y a la vida misma. Solo tengo que irme para no comenzar a llorar
al escuchar estos gritos de agradecimiento a la vida de este
hombre feliz y agradecido. Don Armando Droz, y todos los como
él.
....
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Consultas: El Santa María
de ayer ...
La Estación Climatérica y el Hospital Colonia
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Lun-Vie 8-16 Hs.
Biblioteca del Archivo Arquidiocesano de Córdoba,
Av.Hip.Irigoyen esq. Ob.Trejo
Biblioteca de la Junta Provincial de Historia, 27 de Abril 373
Bialet Massé:Concejo Deliberante, Esc.Primaria, Col.Secundario,
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Corrientes.
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Cabildo,4331541
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Domingo
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Mie-Sab 9:30-12:30
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